HOMBRES RECICLABLES COMO EL PAPEL

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Park Chan-wook es sin dudas uno de los grandes directores coreanos. Nos ha regalado peliculones como Oldboy, Joint Securirty Area. También dramas de época bien eróticos y provocadores como The Handmaiden. Esta vez regresa con una apuesta distinta: No Other Choice es una comedia negra negrísima con la cual Park Chan-wook hace una crítica sobre la sociedad actual, la competencia, el exitismo a toda costa, y a cómo enfrentar el desempleo.

Con un reparto de primera categoría, No Other Choice ya despierta interés por ver a Lee Byung-hun en una comedia. No cabe dudas que le quedan muy bien los papeles de poli o de villano. Su actuación en I Saw the Devil es magistral. Y lo conseguido en El juego del calamar también merece su elogio. La ultraviolencia cinematográfica coreana es un as bajo la manga. ¿Pero en una comedia negra cómo lo hará?

Son Ye-jin también participa de manera protagónica en esta película. Recordada por un sinnúmero de k-dramas como Aterrizaje de emergencia en tu corazón que es posible verse en Netflix, deslumbra por encarnar a una mujer comprometida a salir de la adversidad a como de lugar. En su personaje lo ético y lo moral se va diluyendo poco a poco siempre de una manera silenciosa y consiguiendo momentos de tensión en donde pareciera que finalmente terminará por ceder a sus valores todo en beneficio de mantener su vida y comodidades.

Cuando el humor no alcanza la fuerza del thriller

La historia sigue a Man-su (Lee Byung-hun), un hombre que ha dedicado veinticinco años de su vida a la industria papelera hasta que, de un día para otro, queda desempleado. Lo que al principio parece una tragedia laboral pronto da paso a una idea inquietante: quizá el problema no sea que no hay trabajo, sino que hay demasiados competidores. A partir de esa lógica retorcida, Man-su comenzará a desarrollar un plan para convertirse no en el mejor candidato… sino en el único posible.

No Other Choice es, en definitiva, una película interesante dentro de la filmografía de Park Chan-wook. Su premisa es provocadora, su humor es mordaz y la interpretación de Lee Byung-hun demuestra que el actor puede moverse con soltura incluso en registros más irónicos.

Sin embargo, aunque la película funciona y ofrece varios momentos ingeniosos, no alcanza el nivel de las obras más memorables de Park Chan-wook. El tono satírico a veces pierde fuerza y el humor negro, por momentos, no termina de explotar todo su potencial.

Quizás el problema sea simplemente que Park Chan-wook se mueve con mayor naturalidad en terrenos más oscuros. El suspenso, la violencia estilizada y los dilemas morales extremos han sido siempre su territorio más fértil. En comparación, esta incursión en la comedia negra resulta curiosa y entretenida, pero difícilmente se convertirá en una de sus películas imprescindibles.

Aun así, sigue siendo una obra digna de ver, especialmente para quienes disfrutan del cine coreano y de los directores que se atreven a experimentar con su propio estilo.

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