UN INÚTIL Y VARIOS TONTOS ÚTILES

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The forest of love, o como se le llamó en Netflix, El bosque sangriento, es la última película de uno de los directores japoneses del momento: ¡quién otro que Sion Sono!

The forest of love resultó ser no solo interesante y entretenida. También una apuesta que, si bien bizarra y a ratos gore, resulta liviana aún cuando aborde una amplia gama de temáticas incómodas (sea por lo desagradables, violentas o perturbadoras que puedan parecerle al espectador). Podemos decir que sí, The forest of love es una película que busca provocar, pero que esta vez Sion Sono consigue mesurarse y no caer en sus acostumbrados delirios narrativos.

Quizás, y solo quizás, The forest of love sea la menos «Sionsonoista» de las películas de Sion Sono.

¿Y a qué va todo esto?

Existen tres centros de atención: por un lado, un grupo de inadaptados que quieren hacer una película para ganar un festival y convertirse en directores; también, la de un triángulo amoroso entre tres amigas que preparan la obra «Romeo y Julieta» para presentar en el colegio; y finalmente… ¡Joe Murata!

¿Joe Murata?, ¡cómo es eso de Joe Murata! Así tal cual, Joe Murata: este enigmático hombre es el alma de la película. Es tan encantador como despreciable. Un embustero profesional que dice ser de la CIA, que estudió en Harvard, en el MIT y un sinfín de mentiras más.

Pero Murata más que un personaje, es una herramienta: Sion Sono lo utiliza para pervertir constantemente al resto. Todo los que lo rodean de una u otra manera se pudre, o se hipersexualiza, o se desangra y en fin… convengamos en que deja su estado natural por otro irreversiblemente más repugnante.

En pocas palabras, Joe Murata es bastante feo pero muy seductor. Practica el sadomasoquismo, es pervertido, degenerado, y para él la vida es una broma que no hay que tomarla en serio. Para eso están los demás. Mejor ser un hedonista que ejerce control mental, manipulando, dominando, domesticando, transformando a quienes lo conocen volviéndolos sumisos y completamente dependientes: tontos útiles para vivir la buena vida.

Y aún así… Joe Murata -es decir el alma de la historia- resulta ser entrañable y genera simpatía.

Si te va a gustar la película o no, está por verse; de lo que sí estoy seguro es que Joe Murata no te dejará indiferente.

Acerca del autor

Crítico de cine y fanático de la comida china. En búsqueda de la mejor película asiática mientras devoro wantanes (porque, sinceramente, son mucho mejores que las gyosas y los arrollados primavera).

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