DOS AMANTES PRISIONEROS DEL AMADO LÍDER

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La historia de The Lovers and the Despot es de por sí increíble: Shin Sang-ok, un aclamado director surcoreano, es secuestrado por ordenes de Kim Jong-il. A su vez, Choi Eun-hee, su ex esposa (quien es actriz) también es capturada por la inteligencia de Corea del Norte, con la intención de hacer del país más aislado del mundo, una potencia cinematográfica con películas de calidad que triunfen en los más respetados Festivales internacionales y superar, claro está, a la otra Corea.

Con ese fin, Shin y Choi se verán obligados a ser los encargados de conseguir la grandeza que Kim Jong-il anhela obtener para la República Democrática de Corea del Norte. ¿No es la vida irónica e impredecible? Un matrimonio quebrado, que no mostraba ningún atisbo de reconciliación, tiene una nueva oportunidad para el amor gracias a la ambición de un tirano que los reunió a la fuerza sin que se lo esperaran.

Las recreaciones de época son magistrales. Los recursos para realzar las pruebas de la veracidad del relato, geniales. Las imágenes mismas de Corea del Norte, alucinantes. Estamos frente a un documental que no peca en la vanidad. Que su interés es contar una buena historia. En atrapar al espectador y que él, desde la lejanía, se deje convencer poco a poco.

De manera brillante el documental  expone que no hay peor prisionero que un director de cine pues éste está constantemente buscando como escapar. Revisando como hacerlo, buscando inspiración en películas de fuga que ha visto, armando un guión para dicho fin… Y con una consigna en mente: una alocada idea deja de serla por el mero hecho que si pasa en las películas también puede pasar en la vida real.

Pero por otro lado, bajo el amparo de Kim Jong-il, Shin tenía al mecenas que necesitaba para crear su propia productora millonaria. ¿Por qué renunciar a ello?

Esta historia que sin lugar a dudas causa el mayor de los asombros, y plantea inevitablemente agudos cuestionamientos sobre la veracidad de lo relatado, consigue disipar de manera magistral toda duda mediante grabaciones que hicieron a escondidas y lograron llevarse a occidente de conversaciones que mantuvieron con Kim Jong-il.

Si bien cuesta creer que pudieran tener acceso a una grabadora, y más que los agentes norcoreanos no los revisaran de pies a cabeza, todo pareciera indicar que se trata de material auténtico. De ser así, estamos frente a una de las más notables historias jamás contadas.

¡Qué peliculón! Salir de una sala de cine con semejante fascinación por un documental tan bien logrado solo se explica por la calidad misma de la historia.

Review
5
Nota
Summary
¡Qué peliculón! Salir de una sala de cine con semejante fascinación por un documental tan bien logrado solo se explica por la calidad misma de la historia.
Acerca del autor

Crítico de cine y fanático de la comida china. En búsqueda de la mejor película asiática mientras devoro wantanes (porque, sinceramente, son mucho mejores que las gyosas y los arrollados primavera).

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