UN EXTRAÑO EXPERIMENTO DE CINE NEGRO FILIPINO

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Esta vez revisaremos un film de Filipinas; país enigmático y con un cine aún más enigmático. Ahondar en el cine de Khavn de la Cruz es un recurso válido -y por lo demás muy interesante- para adentrarnos de alguna manera en este enigma. Si se consigue o no trasladarnos a aquellas latitudes… es cuestionable. Y no solo por ser un film que no pretende hacerlo. Su intención es, de lleno desarrollar los elementos propios del cine negro (el asesino, la amante, el amigo, la prostituta,…) dentro de un relato onírico y vertiginoso bajo una apuesta experimental. Lo que se consigue es una vorágine de incertidumbre y confusión permanente, en donde el hilo conductor es la propia cámara al hombro (en momentos inclusive como selfie) que juega un rol interesante: ser como un narrador testigo lleno de curiosidad, que persigue frenéticamente la acción, pero con temor a ser descubierto. De esta manera Ruined heart avanza. Con tropiezos, sí; con aciertos, también. Pero en definitiva de una manera no muy digerible. Y ahí está su pecado.

«El factor Doyle»

Ver Ruined heart es una cosa y disfrutarla es otra. Porque es una película difícil, y que fácilmente cae en la pretensión. Promete mucho, y por distintos motivos, en especial por la colaboración del gran Christopher Doyle (director de fotografía del afamado Wong Kar-Wai).

Hablamos de una película en sí extraña. Sin diálogos. Con actores de latitudes muy diversas (Japón, México, Rusia…) Y en donde se le da mucho protagonismo a la banda sonora. Otro elemento narrativo que destaca junto a los planos y uso de cámaras libres. Esta mezcolanza que parece ser antojadiza, invita al sopor aún cuando su fuerza narrativa de la mano del brillante Christopher Doyle logra darle belleza, dotarla de estilo y maquillar los aburridos momentos como mejor sabe: mediante su vanguardista planteamiento fotográfico.

Cine experimental que no logra deleitar por ser demasiado abstracta. Porque el que salva la película es el trabajo de Christopher Doyle, la actuación del japonés de moda Tadanobu Asano y la belleza de la méxicana Nathalia Acevedo. Y nada más.

Acerca del autor

Crítico de cine y fanático de la comida china. En búsqueda de la mejor película asiática mientras devoro wantanes (porque, sinceramente, son mucho mejores que las gyosas y los arrollados primavera).

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